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Manabu Murakami

Manabu Murakami
Por Jesús Alejandro Fernández Martínez
Chief Instructor SKIF Spain
Jesús Fernández: En primer lugar, desearíamos que nos contase un poco sobre su vida y su historia en las Artes Marciales.
Manabu Murakami: Bien, nací el 1 de octubre de 1966 en Kyushu, una pequeña isla al sur de Japón. Empecé a practicar Karate a los 9 ó 10 años de edad, con el Maestro Maruo. Era un profesor que pertenecía a la JKA, pero cuando el Maestro Kanazawa fundó la SKI, inmediatamente me apunté a esta asociación. Entre los 11 y los 15 años me dediqué básicamente a jugar al béisbol y sólo dedicaba un poquito de tiempo al Arte Marcial. Fue después de los 15 años cuando comencé a practicar Karate de una forma seria y continuada. Posteriormente, cuando cumplí los 18 años, me trasladé a Tokio, a la Universidad de Takushoku. Era la Universidad donde habían estudiado los maestros Kanazawa, Miura, Asano, Nagai, Kawasoe. Y justo cuando me gradué en la universidad me apunte al curso de instructores de la S.K.I.F, que tiene una duración de 2 años, con lo que me convertí en instructor del Honbu Dojo (Dojo central), en donde he seguido hasta ahora.

J.F: ¿Qué estudios cursó en la Universidad?

M.M.: Ciencias políticas, aunque estaba más interesado en practicar Karatedo que en los estudios.

J.F: ¿Por qué eligió la S.K.I.F. y no otro estilo o sistema de Karate?

M.M.: Porque el Maestro Kanazawa era instructor de la J.K.A. y, en aquella época, era la única asociación que ofrecía un sistema de preparación, algo que no tenía la mayoría de las demás organizaciones de Karate. Bueno, quiero decir que había un curso de formación de instructores, además de clases especiales para instructores en el Honbu Dojo, etc. Ahora todos los estilos tienen algún sistema de entrenamiento. Por entonces, el Maestro Kanazawa estaba aprendiendo Tai Chi y practicaba otras Artes Marciales, con lo que creó su propio estilo, y cuando fundó la S.K.I.F había desarrollado un estilo con identidad propia, lo cual era mucho más atractivo para mí.

J.F: Ser el Jefe de la División Internacional de la S.K.I.F implica ser uno de los hombres de confianza del Maestro Kanazawa. Por favor, cuéntenos llegó hasta esta posición.

M.M.: La primera vez que vi al Maestro Kanazawa fue cuando vino a mi ciudad a enseñar. Por entonces yo era estudiante de bachillerato y tenía 16 años. Casi todo el mundo me había hablado de él, así que cuando lo pude ver directamente con mis propios ojos, pensé: “¡Oh! Yo quiero ser como él”. Era mi sueño. Y lo mismo me pasó con la Universidad, ya que en Japón hay muchas Universidades muy fuertes en Karate, pero pensé: “si quiero ser como él entonces será mejor que siga sus pasos”, y es por lo que fui a la Universidad de Takushoku. Además, antes de trasladarme a Tokio, hablé con mi madre muchas veces diciéndole que quería ir con el Maestro Kanazawa, ella me dijo que bien, pero que para llevarle el equipaje con una vez sería suficiente, sin embargo, me pasaba dos o tres meses al año viajando con él. Realmente fui un hombre con suerte.

J.F: Su vida está ligada a la competición. Bajo su punto de vista, ¿qué cree que es más importante, el Kumite o las Kata?

M.M.: (risas) ¡Oh! Es una pregunta difícil, realmente no sé qué contestar, ya que a mis alumnos siempre les digo que el Kumite y las Kata son como la mano derecha y la izquierda. Ambos tipos de práctica son necesarios, lo que ocurre es que, generalmente, la gente joven prefiere el Kumite. Pero tan importante es el Kumite como la Kata.

J.F: Comentemos brevemente cuál es su palmarés en competición.

M.M.: Si hablamos sólo de Campeonatos del Mundo de S.K.I.F, competí por vez primera en 1988 y quedé 1º en el equipo de Kumite y 1º en el equipo de Kata; en Kata individual obtuve el 2º puesto y en Kumite individual perdí por Hansoku, es decir que golpeé demasiado fuerte a mi contrincante y se me cerraron las puertas de los cuartos de final. En 1991 gané en Kumite individual y por equipos, al igual que en 1994. Y este año 2000, en los Campeonatos del Mundo de S.K.I.F celebrados en Indonesia, también quedé vencedor en Kumite por equipos. Además, he sido varias veces campeón de Kata y Kumite en los All Japan Tournament y en otras competiciones internacionales.

J.F: ¿Cuál cree usted que es el motivo por el que la S.K.I.F haya crecido tanto en los últimos años por todo el mundo?

M.M.: Bien, podría decir que en primer lugar es por el gran carisma y liderazgo que tiene el Maestro Kanazawa, pero también porque los instructores de cada país son muy buenos en Karate, en la manera de enseñarlo, en la forma en que llevan sus organizaciones. También podría señalarse una tercera e importante razón, y es que mientras que otros estilos se han dividido, la S.K.I.F nunca se ha desmembrado haciéndose más pequeña y siempre ha sabido permanecer unida y eso la hace fuerte.
Pero no sólo es el Maestro Kanazawa, los instructores que actualmente hay repartidos por el mundo, como los maestros Asano, Nagai, Koga, Miura, Kawasoe, etc., también son muy fuertes en sus respectivos países. Cuando el Maestro Kanazawa fundó la S.K.I.F, era muy pequeña con respecto a la J.K.A. y no se podía comparar, pero estos grupos que fueron estableciéndose por todas partes son muy fuertes y han hecho posible que la S.K.I.F creciera de forma rápida y sólida.

J.F: ¿Qué opinión le merece la idea de que el Karate llegue a convertirse en deporte olímpico?

M.M.: Creo que tanto la forma tradicional como la deportiva son buenas para el Karate. La cuestión es cómo se va a tratar al Karate olímpicamente, quiero decir, si el Karate llega a formar parte de los Juegos Olímpicos, se dará a conocer a mucha más gente y eso siempre es positivo. Ahora bien, si para hacerlo olímpico cambiamos las bases o las reglas que lo rigen, entonces lo estaremos desvirtuando y ya no será Karate. Por lo tanto, si se mantienen y cuidan los orígenes y la tradición del Karate, entonces será bueno que entre en las Olimpiadas.

J.F: ¿Por qué existen entonces tantas diferencias cuando hablamos del Karate como deporte y como Budo?

M.M.: Como he dicho antes, yo creo que las dos versiones son buenas. Así, cuando competimos, parece que sólo es un deporte, pero debemos participar con espíritu de Budo, al igual que cuando lo practicamos como Budo. Ambas formas están bien y debemos buscar un equilibrio entre las dos. Por ejemplo, si al competir sólo pienso con espíritu deportivo mis pensamientos irían a decir: “Yo soy más fuerte que tú y por eso tú pierdes y yo gano”; eso es pensar de manera deportiva y no sería correcto. Pero en el Budo, la forma de pensar sería: “Tú has perdido, y por eso he ganado yo”. Esa es la forma de pensar de un budoka. Por eso, aunque hagamos Karate deportivo, debemos mantener el pensamiento del Budo. El Karate como deporte no es malo. Existe gente que hace Karate tradicional y dice que eso es Budo y no es deporte, yo personalmente creo que también es un poco deporte. Es mi punto de vista, todo depende de la forma de pensar cuando practicas. Es muy difícil de explicar.

J.F: ¿Cuál es su técnica favorita de Kihon y de Kata?

M.M.: Es difícil de decir. Aproximadamante el 50% de las técnicas que se utilizan en la competición suelen ser Gyaku Tsuki Yodan o Chudan. Luego vienen las técnicas de pierna como Mae Geri, Mawashi Geri, acompañadas de Uraken, pero el Gyaku Tsuki es la técnica principal para competir. Ahora bien, a mí me gusta mucho Mae Geri, ya que si se domina esta técnica, automáticamente el resto de las patadas empiezan a salir de forma mucho más correcta; y de puño sería Oi Tsuki, porque ambas técnicas son la base, y si el Oi Tsuki es correcto, entonces ayuda a que el Kizami y el Gyaku Tsuki sean más correctos.
En cuanto a Kata es ligeramente distinto, es una evolución. Me explico, el año pasado me presenté al All Japan Tournament con Gojushiho Dai, el anterior con Soochin, un año antes con Unsu… Aunque por mi físico, creo que Nijushiho y Soochin son las mejores para mí. Es como la vida, cuando eres joven te gusta una chica, luego pasa el tiempo, te gusta otra y cambias. Pero, al igual que sucede en la vida, es complicado porque a veces te gusta una Kata, pero en esa época de tu vida esa Kata no se adapta a tí. Por lo tanto hay que distinguir entre la Kata que te gusta y la Kata que mejor se adapta a cada uno. Por ejemplo, a una persona rápida le irá bien Enpi, mientras que una persona fuerte le iría bien Bassai. Esto no significa que no se deban trabajar todas las formas para mejorar nuestros puntos débiles, aunque en exámenes o competiciones debemos elegir la que mejor nos vaya. Por lo tanto, debemos estudiarnos a nosotros mismos. Así, si te conoces bien nunca perderás, si tu contrincante es más fuerte que tú, entonces no debes pelear, si no peleas no pierdes. Con lo que si conoces las características de la Kata y a la vez tus propias cualidades, entonces sabrás qué Kata será mejor para ti.

J.F: ¿Practica algún otro Arte Marcial, además de Karate?

M.M.: Practico Tai Chi con Kanazawa Sensei. Cuando comencé a viajar con el maestro, él practicaba por las mañanas y a mí no me apetecía levantarme tan temprano, pero si él iba yo tenía que ir. Por lo tanto, los dos primeros años me aburría y no tenía demasiado interés porque el Tai Chi no precisa de la velocidad y de la fuerza que requiere el Karate, pero al cabo de un tiempo, este arte se volvió repentinamente interesante para mí ya que es muy distinto al Karate y desde hace unos tres años lo practico asiduamente con el Maestro Kanazawa.
Miguel Piedrola: La Madre Teresa de Calcuta decía que el primer obstáculo en la vida es el miedo. ¿Qué opina de esta afirmación y cómo debe afrontar un artista marcial su convivencia con el miedo?

M.M.: Bien, por ejemplo, mucha gente dice que practicar Kata es luchar contra uno mismo mientras que en Kumite se lucha contra otros enemigos. Sin embargo, yo digo que cuando hago Kumite estoy luchando contra mis propios miedos, ya que en combate tengo miedo; pero mi adversario también lo tiene. Si el miedo se apodera de nosotros nos impide ir hacia nuestro rival, y si no lo intentamos tampoco podremos conseguir nada, por lo tanto, al combatir y controlar nuestros miedos, intentamos hacer algo y esa es nuestra gran oportunidad. Pienso que lo que decía la Madre Teresa es una gran verdad. En la vida, como en Karate, se pueden aplicar los mismos conceptos, de tal manera que si en vez hacer Kumite, nos enfrentamos a algún problema, la forma de hacerle frente es la misma, si tengo un problema debo enfrentarme a él y plantarle cara porque, si no lo intento, puedo estar seguro de que no conseguiré nada. Los ingleses dicen No pain, no gain: “sin esfuerzo y sacrificio no obtienes nada que tenga valor”. Yo digo No try, no gain: “si no lo intentas no consigues nada que tenga valor”.

J.F: ¿Cómo podemos luchar contra nuestros propios miedos?

M.M.: Por ejemplo, si cuando practicamos Kumite, nos vamos hacia atrás, esto no es más que un entrenamiento corporal, pero si realizamos un entrenamiento mental, práctica, etc., vamos ganando confianza y el miedo es menor, por lo que el entrenamiento hace que aumente nuestra seguridad personal. Así, mucha gente dice que el Karate es defensa personal, pero yo añadiría que con el Karate se desarrolla la confianza en uno mismo. Cuando doy clase, al hacer repeticiones de técnicas, con frecuencia los alumnos se agotan y dicen: “¡No puedo más!”, y yo les contesto: “¡No! Por favor, debes intentar hacer una repetición más, no abandones porque creas que ya no puedes seguir”. Es lo mismo que a la hora de entrenarnos. Debemos entrenar Karate para la salud ya que es ligeramente distinto que entrenarse con la idea de llegar a ser campeón.

J.F: La S.K.I.F se caracteriza por continuar con la idea del Maestro Funakoshi de divulgar y expandir el Karatedo para todos, por lo tanto los jóvenes son el futuro y quisiéramos saber qué cualidades debe reunir un buen profesor de Karate infantil para trasmitir el interés por este Arte Marcial.

M.M.: ¡Enseñar a los niños es lo más difícil! (risas) No hay que dar clases muy serias, sino que deben ser divertidas. Por ejemplo, puedo jugar con ellos, pero incluyendo técnicas de Karate entre los juegos, lo importante es motivarlos. La idea que hay que trasmitirles es que si un niño quiere llegar a hacer algo, lo puede conseguir, eso es lo importante y a la vez lo más difícil de llevar a la práctica.

J.F: Muchos niños que empiezan a temprana edad con la práctica del Karate, cuando llegan a la adolescencia entran en crisis, pierden la motivación y dejan de entrenarse. ¿Qué nos recomienda para motivarles a continuar?

M.M.: Eso sucede en todo el mundo. Conforme van pasando por el colegio el instituto, la universidad, los jóvenes se enfrentan a constantes cambios a la vez que reclaman más diversión, más juegos, otros deportes; es la vida y es natural. Es un tema muy complicado, así que si hay alguien que sepa la respuesta correcta, por favor que me la diga (risas). En serio, siempre hay que mantener el interés por ellos y no presionarlos, de forma que si practican tres días a la semana, perfecto; si son dos, bien; y si sólo se entrenan un día, pues también está bien, aunque hay que ser consciente de las correcciones que se hacen y de la presión a que se les somete.

J.F: ¿Qué opina sobre la competición infantil? Si ganan tendrán motivación para continuar mientras que si pierden tendrán un motivo más para abandonar. ¿No es un peligro?

M.M.: Hay dos formas de reaccionar. Por ejemplo, en clase frente a una corrección del profesor, hay gente que se crece y se motiva a mejorar, mientras que hay otros que se vienen abajo y se desaniman. La competición es otro tema delicado porque hay gente que te juzga. Por ello, el instructor debe cuidar siempre a su gente después de la competición. Si un alumno gana hay que felicitarle, sin embargo es necesario hacerle ver que siempre hay gente mejor que él, que ese día ha tenido suerte y que en efecto ha sido mejor que el compañero, pero que las cosas pueden cambiar. Si pierde también hay que animarlo, hacerle ver que ha tenido mala suerte y que, por ejemplo, su Zanshin no ha sido todo lo correcto que debía haber sido, aunque ha trabajado muy bien preparándose para el campeonato. Cosas así son las que hay que decir.

J.F: ¿Cómo compaginar la vida privada y las Artes Marciales sin destrozar ninguna de las dos?

M.M.: Hay que distinguir si eres profesional o no. Si lo eres es que las Artes Marciales son tu trabajo y es como un jugador de baloncesto o fútbol, aunque el salario sea completamente distinto. Pero la forma de pensar es la misma aunque a veces nuestro trabajo sea más duro que el de ellos. Pero es muy difícil porque hay poco dinero y tienes una familia a la que ves poco, y amigos por todo el mundo, como en España en Inglaterra, que sólo ves una vez al año. Para mi está bien porque es lo que he elegido, los amigos y la familia tienen que comprenderlo. Pero es lo de siempre. En la vida, cuando quieres algo y luchas para conseguirlo, debes renunciar a otras cosas. Por eso es importante comprendernos a nosotros mismos. En el caso de los instructores de Karate, creo que en el fondo somos un poco egoístas porque pensamos demasiado en nosotros mismos. Eso me incluye a mí.

J.F: ¿Qué le gustaría decir para concluir la entrevista?

M.M.: Que los practicantes de Karate se diviertan con el entrenamiento. Es necesario estimularse porque sólo cuando se disfruta con el Karate se puede entrenar cada vez más duro y así es como llega a gustar realmente. Por favor, busquen esa motivación que les hará amar cada vez más al Karate y que les llevará cada día más lejos.
Muchas gracias por su apoyo y sus enseñanzas
OSS!

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