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Gichin Funakoshi

Hablar de Gichin Funakoshi es hablar del ‘padre del Karate’ Sobre él recae directamente casi toda la publicidad y expansión mayoritaria de este Arte. Funakoshi nace en Shuri, Okinawa, en el año 1868. Comienza su entrenamiento en Tode [Okinawa Te] en 1879, bajo la dirección de Yasutsune Azano y Yasutzune Itosu. Al mismo tiempo que progresa en el Arte del Okinawa Te y éste le ayuda a ser un poco más fuerte físicamente, continua con sus estudios Universitarios donde obtiene excelentes calificaciones que, en 1888, le permiten aprobar su examen para Profesor de Escuela.
La verdad es que Funakoshi tuvo suerte en su niñez, pues era hijo de un Shizoku, noble de Okinawa, por lo que su educación fue bastante extensa; estudió los clásicos como Confucio, aprendió caligrafía, etc. Un año más tarde consigue un empleo como Profesor en una Escuela de Shuri. Su sueldo como Profesor de Escuela no era demasiado bueno, pero no tenía otra cosa por aquel tiempo. En 1917 realiza su primera demostración ante Shintaro Ozawa, un Comisionado de Escuelas para la Prefectura de Kagoshima. Debido a su trabajo como Profesor tiene la oportunidad de introducir un programa de Karate dentro de la Educación Física de los chicos jóvenes de la Escuela.

En 1906 realiza la primera demostración organizada en público de Karate en Okinawa. Se necesitó una persona competente para realizarla y la elección de Funakoshi no fue nada difícil.

Seis años más tarde introduce en el Karate a los altos miembros de la Marina Imperial, En 1914 inicia una gira de dos años con un grupo de Maestros de Okinawa con quienes realiza más de cien de mostraciones públicas de técnicas de Karate, En 1917 es llamado para asistir a una gala en el Botoku-den en Tokio, fue allí la primera vez que el Karate se vio públicanlente en Japón, pues el Maestro fue solicitado para dar una demostración. Algún tiempo después empezaría a dar la primera instrucción de Karate en el Japón para el Club de Tabata. De esta manera empieza a organizar un poco su trabajo fundando la Okinawan Shobukai, que era básicamente una asociación para el desarrollo y promoción del espíritu de las Artes Marciales. Funakoshi fue llamado en el año 1921 para la realización de una exhibición de Karate ante el Príncipe Crown en el Gran Salón del Castillo de Shuri. Posteriormente a este evento, Funakoshi fue llamado constantemente para ofrecer demostraciones en lugares tales como el Ministerio de Educación, la Casa Imperial de Sainei Han, etc.

Algún tiempo después llegó a establecer el primer Dojo de Karate del Japón en Meísei Juku, en Suidobata, Tokio. Más o menos por aquel tiempo decide escribir un libro al que llamaría ‘Ryukyu Kempo: Karate’ que sería publicado por una editorial de Bukyo Sha. Debido a las constantes ofertas que tenía para empezar a enseñar, decidió aceptar una de ellas, Así pues, comenzó sus clases en la Escuela de Kendo del Maestro Hiromichi Nakayama en Kyobashi, y en 1924 establece la primera escuela de Karate en la Universidad de Keio. Un poco más tarde llega a publicar otro libro: ‘Rentan Coshin Karate jitsu’, esto fue en el año 1926, pero de 1928 a 1935 estableció una serie de escuelas de Karate en las Universidades que hicieron que el Karate fuera una de las Artes más practicadas por los jóvenes de aquella época.
Algunos de los nombres de aquellos jóvenes, son por ejemplo Oshima, Nakayama, Egami, Nishiyama, etc. No fue hasta 1936 que el Maestro Funakoshi decidió abrir su primer Dojo propio, para todas aquellas personas que desearan practicar el Arte del KarateDo. El nombre de su Dojo fue el de ‘Shoto Kan’, que traducido literalmente significa el Dojo o Escuela de Shoto, siendo ‘shoto’ el seudónimo con el que el Maestro Funakoshi firmaba sus poemas y escritos. Fue en ese mismo año 1936 cuando decide escribir su tercer libro al que llama ‘Karate-Do Kyohan’, cambiando los ideogramas de Kara de ‘Chino’ a ‘vacía’, dejando al Karate como ‘El Camino Espiritual [DO] de la mano [te] vacía [Kara]’.
De esta manera, con la sílaba ‘DO’ el Maestro Funakoshi daba a este sistema un cariz filosófico y espiritual, y no sólo un medio de combate, que era lo que realmente fue en Okinawa. En 1945, el hijo de Funakoshi, Giko, muere de tuberculosis, por lo que sin su ayuda [pues él era quien le ayudaba como Karateka], decide volver a Koishikawa con su hijo mayor, Fue en poco tiempo que el Maestro Funakoshi sufrió dos grandes contratiempos. Pues casi al mismo tiempo de la muerte de su hijo Giko, un excelente karateka y en quien su padre había depositado todassus esperanzas para llevar el Arte del Karate adelante, su Dojo, el ‘Shoto Kan’, había sido destruido en un ataque aéreo. En 1947, debido a la muerte de su mujer, el Maestro Funakoshi decide volver y reconstruir el Shoto Kan junto con aquellos alumnos que no habían muerto en la guerra.

Pero surge un inconveniente, las Artes son prohibidas por un período de tres años bajo el mando de las Fuerzas Norteamericanas, En aquel mismo momento Funakoshi había logrado algo muy importante, había introducido al Karate como un Arte del BUDO japonés. Cuando la prohibición es levantada, la antigua Asociación de Shoto Kai da paso a la Japan Karate. La JKA construye un nuevo Dojo y Funakoshi queda como jefe Instructor de la Asociación.

Esto es en el año 1949. Dos años más tarde desarrollan las técnicas de competición y sus reglas. Pero no fue hasta el 1953 que el Maestro Funakoshi es solicitado por las Fuerzas Armadas de los USA, para que dé una demostración de Karate, que realiza junto a sus más destacados alumnos. A partir de ese momento el Karate se convierte en el sistema de Instrucción para las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, Así pues, bajo esta gran solicitud la JKA empieza a enviar delegados e Instructores por todo el mundo para la expansión del Karate: Kanazawa a Londres, Oshima a California, Nishíyama a Los Angeles, etc. En 1956, el Maestro Funakoshi escribe su cuarto y último libro relatándo su vida, ‘Karate-Do; My Way of Life’. Un año más tarde, exactamente el 26 de Abril de 1957 muere en Tokio, pero en su haber queda la tarea más difícil jamás realizada por karateka alguno: poner al Karate delante de los ojos del mundo.